lunes, 2 de diciembre de 2013

Catarsis después del caos.

Hace mucho tiempo que no escribo, más de un año por lo que revisé en mi blog. Es más, llevo más de 3 años sin escribir en prosa, luego de la última vez que lo hice me desquicié y la poesía rabiosa se apoderó de mí, haciéndome estar en un vaivén de la inestabilidad durante un par de años. Fue en ese momento en que escribí en prosa que me sentía tan segura, tan empoderada que terminé cediendo (y a su vez) perdiendo el control. Sentía que amaba por primera vez a un hombre, sentí que lo amaba con locura, era capaz de dar todo de mí para hacerlo feliz, no me importaba nada más que su presencia, que me quisiera, de alguna y otra forma, pero que estuviera. El hombre del que me enamoré terminó siendo un pendejo 5 años mayor que me parasitaba toda la energía, que finalmente le alimentaba el ego gigante que tenía, y yo lo único que quería era que algún día me amara. Finalmente pasó lo que más me temía en la vida, se fue con otra, más linda, más flaca, mayor que yo. Actualmente viven juntos y son felices.
Yo seguí con mi vida, a duras penas, con los fantasmas a cuestas. Después de conocer a un par de varones, nada me llenaba y finalmente siempre terminaba retornando a él, él era mi eterno retorno. De una u otra forma, él formaba parte de mi imaginario de fracasos, él simbolizaba aquello donde siempre caía, ya no lo amaba, pero representaba todos mis miedos, todos mis fracaso, él era el representante de mi locura. Entre tantas caídas terminé enamorándome estúpidamente de un amigo, un tipo más loco que yo, y más antipático por la vida. Supuestamente él quería estar conmigo, pero mi complejidad le terminó inhibiendo y quiso separarse de mí... pasé meses esperando a que volviera a verme y él en su complejidad me descartó.
Hasta que llegó el hombre que yo elegí para sanarme, con quien viví el año más feliz de mi vida, y a su vez el más complejo. El siempre pensó que éramos demasiado distintos para estar juntos, a mi no me importaba, yo lo amaba dentro de nuestra diferencia, y él parece que también. Yo era feliz, hasta que los días empezaron a ponerse grises, ya no sonreía tanto como antes, sentía en él un malestar constante, malestar que finalmente se me contagió, un sentimiento de culpa constante me invadía, él no era feliz. Un día decidí tomar decisiones que salieron un poco mal, él dentro de mi sinceridad decidió odiarme y no perdonarme, conocí su faceta más violenta, de ser el hombre más bueno del mundo, conocí a una persona que no me gustó y que me asustó, decidí olvidar la posibilidad de volver a estar con él.
Después de tanto caos y desorden hay ciertas cosas de las que estoy segura. Hay cosas que no las quiero en mi vida, y ante eso, aunque me duela, tengo que decir NO. Eso me hace sentir mucho más segura de lo que quiero y no quiero, y mi capacidad de decidir ante mi bienestar. Ya no sé si quiero estar emparejada, en verdad siento que hay otras cosas que me llenan más. He descubierto que el trabajar es algo que me llena completamente, la posibilidad de poder desarrollarme como profesional, de poder ejercer lo que estudié me hace tan feliz que logra llenar mi vida, y mis expectativas futuras. Hay hartos proyectos que ya me dan lo mismo, tan sólo quiero trabajar e independizarme, esa es mi meta más importante e inamovible y que me moviliza para saber que puedo ser feliz. Y creo que eso es lo que más me tranquiliza, la posibilidad de poder ser feliz, de que ser feliz es posible para alguien como yo, la esperanza existe para mí, y yo me aferro a eso porque es posible, porque he conocido la felicidad, en distintas formas, y sé que es posible encontrarla en otros lados.
Las cosas han cambiado, yo he cambiado, es verdad, me sigo equivocando, pero, errar es humano, y yo soy demasiado humana parece. Lo que importa es cómo uno se vuelve a levantar de las caídas, ya no tengo tanto miedo, ya no me duele tanto, aún tenemos patria compañeros! la esperanza es la bandera de lucha porque sé que es posible, lo veo, puedo tocarla, olerla, mirar que las metas pueden alcanzarse, puedo ser feliz, sigo siendo la wonder woman.Y bueno, es verdad que actualmente estoy un poquito más sola, pero con la satisfacción que la gente que me rodea son personas que valen la pena. O quizás no es que sean pocas las personas que me rodean, quizás es un tema de dispersión, tengo amigas en todas partes, obviamente es difícil contabilizarlas si no son de un mismo grupo.  
Las cosas pasan por algo, y por lo general es para mejor si uno logra hacer la observación amplia. No sé qué será de mi vida, tan sólo deseo sonrisas, alegrías, buena compañía de mis amigos y amigas, y sí, también quiero éxito (y no lo digo de una forma arribista) quiero que me vaya bien, quiero poder ser una buena profesional, ya no quiero tener miedo, quiero sentirme segura de lo que soy. Ya no sé si quiero seguir escribiendo poesía compleja, quiero escribir en prosa, segura de lo que siento y pienso, capaz de poder expresar ideas, no sólo sentimientos e impulsos. Son tantas cosas que siento, que reflexiono que no logro dar con las frases para poder siquiera explicarlas, por mientras me quedo con esta catarsis.
Namasté.

1 comentario:

  1. Hola Mujer de Agua, pasé por tu blog y leí esta tu catarsis interesante.

    Hay tanto que nos ha tocado vivir y tanto que nos falta que las catarsis se repiten lo bueno es siempre emprender el vuelo y no quedarse resagada.

    Te saludo y espero leer algo tuyo de pronto.

    Te dejo un fuerte abrazo y mi deseo porque el 2015 te traiga mucha salud y amor.

    Hasta pronto.

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